La prestigiosa editorial Library of America publicó en 1997 dos tomos con once clásicos de novela negra imprescindibles. La selección abarca desde la década de los treinta hasta los cincuenta del siglo pasado y recoge las diferentes tendencias del género: noir, fuera de la ley, policíaco, thriller, psicológico, social… La edición estuvo a cargo de Robert Polito, autor de Arte salvaje: Una biografía de Jim Thompson y con el tiempo otra obra imprescindible para los amantes del género negro. Aquí les dejo una breve reseña de cada uno de esos once clásicos de novela negra:
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- El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice) de James. M. Cain (1934). Cora y su amante, Frank Chambers, planean el asesinato de su marido, Papadakis, dueño de un bar de carretera. Nada resultará como planeado y la pareja, dando rienda suelta a su pasión para el bien y para el mal, se enfrentarán con el destino. Debido a la escenas de sexo y violencia la novela estuvo prohibida en Boston.

- ¿Acaso no matan a los caballos? (They Shoot Horses, Don´t They?) de Horace McCoy (1935). Robert Syverteen asiste a su juicio por asesinato. Ambientada en la gran depresión, Horace McCoy nos muestra los sueños rotos del protagonista, aspirante a director de cine y su amiga y víctima, aspirante a actriz. La pareja termina apuntándose a uno de los maratones de baile tan en boga en su día con la esperanza de que alguien de la industria del cine se fije en ellos. La pregunta que remueve por dentro será «¿Qué hacer cuando el caballo tan querido se ha roto una pata? ¿Acaso no matan a los caballos?»

- Ladrones como nosotros (Thieves Like Us) de Edward Anderson (1937) Fue considerada por Chandler como “una de las mejores historias de ladrones jamás escrita… una de las novelas olvidadas de los años treinta”. Tenemos tres personajes principales que se han escapado de prisión. Planean y ejecutan atracos a sucursales bancarias. El plan es huir a donde no les conozcan, pero cada vez atraen más la atención de la policía.

- El gran reloj (The Big Clock) de Kenneth Fearing (1946) El protagonista es un periodista de una gran corporación que ha de averiguar quién es el amante y posible asesino de Pauline Delos. Dos destalles importantes: el amante es el periodista y el asesino el dueño de la corporación. En palabras de Chandler esta novela es un auténtico «tour-de force».
- El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley) de William Lindsay Gresham (1947) Cada capítulo escrito con una carta del tarot, nos relata la vida de un feriante que hace magia y luego se convierte en espiritista. Su objetivo es dar con la víctima rica que le proporcione el dinero suficiente para cambiar de vida y quizás la ha encontrado.
- Me casé con un hombre muerto (I Married a Dead Man) de Cornell Woolrich o más conocido por su pseudónimo William Irish (1947) Una pareja viaja en tren con su bebé para presentarlo a la familia de él y que conozcan a su esposa. Se produce un accidente y pierden la vida, una pasajera con la que habían intimado suplantará la identidad de ella. La familia de él la recibe con los brazos abiertos, pero pronto comienzan las sospechas.
- El asesino dentro de mí (The Killer Inside Me) de Jim Thompson (1948). Obra maestra del autor. El ayudante del sheriff recto y comprometido con los vecinos de Central City es realmente un asesino psicópata. Investiga los crímenes que él mismo comete y, siempre al borde del precipicio, parece salirse con la suya ¿por cuánto tiempo?.

- El talento de Mr. Ripley (The Talented Mr. Ripley) de Patricia Highsmith (1955). Un rico empresario contrata a Ripley porque cree que conoce a su hijo y que será capaz de convencerlo para que vuelva de Italia a Estados Unidos. No cuenta con que Ripley sea un manipulador, que envidie a su hijo, que lo asesine y se apropie de su dinero y parte de su vida. Ripley deberá burlar a la policía, al detective de la familia, los amigos del hijo y luchar consigo mismo en una huida hacia adelante sin descanso.
- Pick-up de Charles Willeford (1955). Una pareja de perdedores, en un callejón sin salida sobreviven gracias al alcohol. Habrá momentos lúcidos, momentos felices y momentos en que uno arrastrará al otro a su propio infierno hasta plantearse el suicidio como única salida con un final inesperado y desolador.
- Disparen sobre el pianista (Down There) de David Goodis (1956). Un pianista solitario pasa el tiempo tocando en un local de Filadelfia. Una noche, su vida se trastoca cuando su hermano entra en el local perseguido por dos hombres. Ayuda a evitar que lo alcancen, pero él se convierte en el único medio que los malhechores tienen para llegar hasta su hermano. Además, no se creen que él no sea cómplice de su hermano.
- Los verdaderos asesinos geniales (The Real Cool Killers) de Chester Himes (1959). Segunda novela de la serie de los policías negros, Coffin Ed Johson y Grave Digger Jones. Humor absurdo, crítica social, denuncia y situaciones disparatadas. Un mundo particular en un Harlem mítico.
- El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice) de James. M. Cain (1934). Cora y su amante, Frank Chambers, planean el asesinato de su marido, Papadakis, dueño de un bar de carretera. Nada resultará como planeado y la pareja, dando rienda suelta a su pasión para el bien y para el mal, se enfrentarán con el destino. Debido a la escenas de sexo y violencia la novela estuvo prohibida en Boston.
A buen seguro que, después de leer esta lista de once clásicos de novela negra imprescindibles, echará en falta a más de un autor pero no sobra ninguno de los reseñados. Por ello, si no conociera alguno de ellos, no dude en darle una oportunidad. No se arrepentirá. Buena lectura.
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