El recorrido por la historia de la novela negra estadounidense que nos propone Benoît Tadié en Front criminel parte de dos premisas: La primera es que la novela negra es un género popular, de masas y democrático y la segunda premisa es, en contraposición con la anterior, «la resistencia de la realidad a este mismo espíritu democrático, en un mundo donde los hombres no se revelan unos a otros como hermanos, sino como enemigos».

Benoît Tadié se remonta a los orígenes de la novela negra y la lucha entre las revistas: pulp con un papel de poca calidad y grandes tiradas de todo tipo de géneros (oeste, policíaco, fantasía, ciencia ficción), los slicks con papel de calidad y corriente principal y las revistas pequeñas de difusión reducida (artísticas, políticas, literarias…) Las revistas pulp desaparecieron en la década de los años 1950, las otras sobrevivieron, pero las revistas pulp conformaron una especie de literatura popular dirigida a lo que sería considerado en los años 20 como el proletariado. Esta literatura popular no se expresaba con el inglés académico, literario, sino que recogía la jerga y el hablar de su público. La primera generación de los escritores de novela negra, después de la Primera Guerra Mundial, escribirá en revistas pulp. Al hilo de esto, en Front criminel se cita de Erin S. Smith «Black Mask recordaba constantemente a su público que sus autores había recibido su educación en la vida, no en las escuelas».

Entre 1922 y 1926 nacerá el hardboiled en la revista Black Mask de la mano de dos autores: Carroll John Daly y Hammett. Entre 1927 y febrero 1928 se publicará por entregas The Cleansing of Poisonville de Hammett, la que será su primera novela, Cosecha roja (1929) y la que ponga las bases del hardboiled: «la lucha del detective contra la ciudad corrompida; el tiempo y la narración explosiva; el punto de vista centrado rigurosamente en las acciones y palabras del héroe; el lenguaje seco, flexible, monosilábico de su narración». Cuatro años después, en 1933, Paul Cain publicará Fast One, considerada como la segunda mejor novela hardboiled.

Las historias de gánsteres aparecen con posterioridad a la de los detectives hardboiled en Black Mask. La obra paradigmática es El pequeño césar (1929) de W.R. Burnett. Autor considerado como el segundo gran inventor de la novela negra, junto con Hammett. Burnett cambia el paradigma: el protagonista será un criminal y la policía será un personaje secundario, no hay ningún enigma, ni propósito moralizador, la historia se desarrolla con la lógica de los gánsteres. Habrá otras novelas de gánsteres que precedieron la de Burnett, pero la suya «era la mejor».

Hay un fenómeno curioso en cuanto a la localización geográfica de las historias criminales de esta primera etapa. Si bien los harboiled están localizados en las grandes ciudades de la costa (Nueva York con Daly, San Francisco con Hammett y Gardner) o en pequeñas ciudades sin ley, como si fuera una novela del oeste (como Poisonville), la novela de gánsteres nace específicamente en Chicago, donde los autores vivían y muchos de ellos escribían en periódicos las mismas noticias que le servían para inspirarse: guerras entre las diferentes bandas, la violencia, la corrupción que trajo la ley seca… A esto hay que añadir que hubo una serie de reportajes y ensayos sobre el fenómeno criminal y un floreciente teatro donde se representaba «con un humor muy brillante, la perversión de la democracia y sus connivencias con el crimen». Burnett se serviría de un libro sobre el gansterismo en Chicago en el que se relataba la ascensión y caída de Sam Cardinelli, para escribir El pequeño César.

En Front criminel, Benoît Tadié dedica un capítulo entero al impacto de Hollywood en la carrera de esta primera generación de escritores de novela negra. La irrupción del cine sonoro a finales de los años veinte provocará una gran demanda de escritores para escribir diálogos. Hollywood pagaba muy bien y muchos autores que publicaban en revistas pulp o periódicos son contratados: Dashiell Hammett, Paul Cain, James M. Cain, Horace McCoy, Burnett… se convertirán en guionistas. Hollywood será la nueva capital del género negro en detrimento de Nueva York y Chicago. Desde la publicación de The Girl from Hollywood de Edgar Rice Burroughs en 1923, donde retrata al director sin escrúpulos Wilson Crumb quien manipula a jóvenes deseosas de convertirse en estrellas en la meca del cine o la denuncia de esa picadora de sueños y personas que realiza Horace McCoy en Debería haberme quedado en casa hasta James Ellory el mundo de Hollywood es un argumento continuo: asesinatos, corrupción, chantajes…

En la siguiente entrada reseñaré el nacimiento del noir a partir de mediados de los años 30 y cómo la novela negra, después de la quiebra del 29, reinventa la figura del forajido, del fuera de la ley del oeste y dará una cuarta corriente: la crook story.

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