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    Esta novela negra de Francisco Bescós, galardonada con el VIII Premio Internacional de Novela Negra de Carmona, está ambientada en Calahorra. La historia comienza con un perro vagabundo (protagonista involuntario) que observa uno de los protagonistas, Roque, sentado en una silla de plástico delante de su chalé “casi todas las persianas se encuentran bajadas. Poca luz. Olor a moho que desciende por las manchas de humedad de las paredes”. La droga le ha arruinado la vida y, lo que es peor, tiene una deuda que saldar con el mafioso local Fernando Rosas. Roque comparte su vida con Lidia, “reducida a un saco de huesos”, fue la mujer que provocó su desgracia al animarle a dar el salto del tráfico de hachís y el speed a la cocaína y la heroína.

     Otra protagonista: La teniente Lucía Utrera, “la Grande” por su físico, está al mando del cuartel de la guardia civil de Calahorra. “Una pecera” comparada con “el Norte (…) una fosa abisal oscura y negra”o “Madrid (…) un arrecife coralino”. Sin embargo, en esa ciudad tranquila aparece muerta Nuria Isabel, de catorce años y raza gitana. La teniente Utrera se verá obligada a investigar el crimen sin contar con la ayuda de nadie de fuera de su cuartel.  En paralelo conoceremos las vidas de los componentes de la banda Fernando Rosas, otros gitanos, drogadictos y empresarios que no dudarán en recurrir al mafioso y gente “normal”. Todos coincidirán en la fiesta de “los borregos”, una noche donde se apostará mucho dinero a “buenas o malas” dependiendo de si entran bolas pares o impares. Unos participarán por diversión, otros para ganar dinero y pagar los estudios universitarios de sus hijas, por orgullo o para rescatar a una prostituta… Casi todos los protagonistas de esta novela coral tienen algo de lo que redimirse u ocultar o lamentar: un empresario venido a menos y exalcohólico, un empresario de éxito con pies de barro, un sobrino deseoso de reivindicarse ante su tío…   

     Escrito con un estilo literario de gran calidad con personajes muy bien definidos y con secundarios que aumentan la tensión y la riqueza de la historia. Francisco Bescós emplea un lenguaje cinematográfico: hay escenas de la guardia civil que parecen montados a caballo y no en un patrol renqueante o escenas mostradas desde distintas perspectivas. Es una novela en la que se combinan elementos del thriller con un asesino que nos irá revelando su verdadera cara a lo largo de las páginas, el relato policial de la investigación de “la Grande” con el número Ramírez, no exento de humor, los tejemanejes del mafioso al que le pesan los años, la denuncia social de los estragos de la droga… Todo concentrado en los tres días que van desde el miércoles al Viernes santo. Seguro que sus cuatrocientas diez páginas, las leeréis en menos tiempo.

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