
«El palacio del porno» («The Skin Palace») – Jack O´Connell (1996)
El palacio del porno está considerado como la mejor de las novelas (hasta la fecha) de Jack O´Connell. Es la cuarta obra de una serie que transcurre en la ciudad inventada de Quinsigamond (en parte inspirada en Worcester, donde reside O´Connell). De este autor, alguien como James Ellroy, tan poco

«La mirada del observador» («The Eye of the Beholder») – Marc Behm (1980)
Antes de dedicarse a la escritura, Marc Behm combatió en la 35ª División de Infantería del ejercito estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y trabajó como actor en el teatro y la televisión. Fue guionista de películas como Charade (1963), El retorno del doctor Mabuse (1966) o Los tres mosqueteros

«La maldición de los Dain» («The Dain Curse»)-Dashiell Hammett (1929)
La maldición de los Dain, como ocurriera con Cosecha roja, apareció por entregas, desde el noviembre de 1928 hasta febrero de 1929, en la revista Black Mask. Después, Alfred A. Knopf lo publicaría en un libro en 1929, seis meses después de Cosecha roja, aunque como curiosidad estuviera terminado antes

«Pesadilla en rosa» («Nigthmare in Pink»)- John MacDonald (1964)
En 1964, John McDonald nos presentó su detective privado Travis McGee en cuatro novelas. La primera llevaba por título Adiós en azul (The Deep Blue Good-Bye) y la segunda, Pesadilla en rosa (Nightmare in Pink), la que reseño. La serie de McGee se compone de veintiuna entregas. La última saldría

«Debería haberme quedado en casa» («I Should Have Stayed Home») – Horace McCoy (1938)
Esta es la tercera novela de Horace McCoy. Fiel a su estilo de novela negra, en «Debería haberme quedado en casa», publicado en 1938, solo hay una muerte, pero no hay investigación, ni ley justa, solo víctimas. Tenemos a Mona y Ralph, que comparten piso y el deseo de hacerse

«El ángel caído» («Fallen Angel») – William Hjorstberg (1978)
El ángel caído es una novela negra que estaría encuadrada en la categoría de novela policíaca metafísica, «supone la superación del whodunit para centrarse en enigmas más existenciales como la verdad, la justicia o la identidad, a partir de una subversión de los esquemas clásicos de la novela policíaca» (A
