Gil Brewer es el autor de El echarpe rojo. Nació en Canandaigua, Nueva York, en 1922 y combatió en la Segunda Guerra Mundial en el frente europeo. De vuelta a Estados Unidos y con una pensión por las heridas recibidas, trabajó como mozo de almacén, vendedor de libros, empleado en una fábrica de conservas, en una gasolinera… Al mismo tiempo escribía sus historias y se las enviaba a Joseph T. Shaw. Sí, el mismo Joseph T. Shaw que había sido el director de la mítica revista Black Mask en los tiempos que publicaban relatos y novelas de Hammett, Carrol John Daly, Chandler, Stanley Gardner… Y es que, desde su dimisión en 1936, Josep T. Shaw se había convertido en agente literario. Entre los consejos que le dio a Brewer, uno de ellos fue que escribiera menos «literario» para llegar al gran público.            

Antes de la Segunda Guerra Mundial, ese gran público leía a los escritores de novela negra en las revistas. Luego surgió la primera editorial de libros de bolsillo, Pocket books, en 1939 y en la posguerra terminó de consolidarse este nuevo mercado. Las editoriales de bolsillo (Pocket Books, New American Library, Bantam Books, Dell, Avon, Popular Library…) se regían por el mismo principio: «bajar los precios de compra reduciendo los precios de producción (papel más barato, tiradas más grandes), sin olvidar bajar los derechos de autor (del 10% al 4%)*». En todas partes se podía adquirir un ejemplar: en el kiosco de la esquina, en la estación de autobuses, pasando por la farmacia o el supermercado. En la década de los cincuenta, Fawcett con su colección Gold Medal revolucionó el mercado editorial al publicar no reimpresiones en formato bosillo, sino obras originales (paperback original): encargaron a los autores obras por las que pagaban un fijo. En esas portadas de tapa blanda con mujeres en poses sexuales, escotes de vértigo o piernas de escándalo, se leerían los nombres de Burnett, Charles Williams, David Goodis, Jim Thompson, Woolrich…   Y Gil Brewer.

En 1950, Gil Brewer publica su primera obra en Gold Medal, So Rich, So Dead, escrita en solo cinco días. La siguiente le llevó algo más de tiempo, quince días, Satan Is a Woman.  Un año después, con 13 French Street, Brewer conocería el éxito y la fama: quince reediciones y más de un millón de ejemplares vendidos. El impacto fue tal que, nueve años después, cuando Brewer publicó la última novela en Gold Medal, Backwoods Teaser, llevaba una faja impresa con «Del autor de 13 French Street». Sin embargo, Gold Medal rechazó inicialmente El echarpe rojo, así como otras editoriales hasta que Mistery House la compró y pagó a Brewer un adelanto de trescientos dólares. Gold Medal se dio cuenta del error cometido y compraron los derechos de reedición (más económicos que un original) y así en 1959 apareció dentro del sello Crest.    

El Echarpe rojo es una novela corta, narrada en primera persona con un comienzo que nos resume la situación y conflicto en unas pocas líneas: «Esa noche sobre las ocho y media, el conductor del tráiler me dejó en el medio de la nada. Había estado encajonado entre un montón de muebles desde que saliera de Chicago y donde debería haber dormido. No pude cerrar los ojos. Mi hermano Albert había rechazado el préstamo, y todo en lo que podía pensar era Bess cuidando del fuerte en St. Pete, y nosotros a punto de perder el motel». Está «nevando y lloviendo al mismo tiempo». Nadie para en la carretera y, nuestro protagonista, Ray Nichols echa a andar hasta que empapado decide buscar refugio en el bar que ha visto después de una curva. Cuando entra, el encargado está intentando a echar a un parroquiano que ha bebido en exceso. El hombre se resiste y el encargado le deja. Ray Nichols pide un café y, al poco, entra una pareja discutiendo. Vivian y Noel. Ella quiere comer algo y él llenar el depósito y marcharse cuanto antes. Noel se ausenta con el encargado para repostar y el borracho se aproxima a Vivian y, cuando intenta asaltarla, Ray Nichols interviene. El borracho queda tendido en el suelo. Noel vuelve con el encargado y urge a Vivian a irse. En ese momento Nichols les pide si le pueden llevar. Noel se niega, pero Vivian en agradecimiento por haberla defendido, le convence para que vaya con ellos.

Durante el trayecto, sabremos que Nichols y Bess («una buena esposa, una magnífica mujer») habían invertido todos sus ahorros en un motel porque estaba previsto que la autopista que el gobierno estaba construyendo pasara cerca. Desgraciadamente, la obra se ha detenido y el banco reclama su préstamo. «No podemos darte otra extensión. Te hemos dado una y ya vas con retraso. Otra extensión solo te complicaría aún más las cosas a largo plazo. Y en cuanto a cualquier otro préstamo, debes ser consciente de que es imposible. Tienes que hacer el esfuerzo de liquidar la deuda y pagar a tiempo (…) Supón que te damos otro año de ampliación del crédito. Y supón que (la autopista) no la construyen ¿entonces qué?».

Tienen un accidente, el coche se sale de la carretera y en el impacto salen despedidos. Nichols tiene un dedo de la mano roto y un cristal se le ha clavado en el tobillo. Cuando consigue reorientarse ve un maletín cerca de lo que parece su abrigo. El maletín tiene el cierre roto. En su interior hay fajos de billetes de mil dólares «Necesitaba dinero; no un montón, comparado con esto. Pero suficiente para mí. Y ahí mismo estaba todo el dinero del mundo». Vivian no está lejos. Le comunica que Noel ha muerto. Nichols desconfía, se asoma al borde de un pequeño precipicio donde a un metro y medio comprueba que está el cuerpo de Noel sobre unas rocas y sus pies atrapados por el volante del vehículo.

Se alejan del lugar con la promesa de Vivian de pagarle bien a Nichols si la ayuda a huir con el dinero. Vivian le confiesa que el dinero no es de ella, sino de la mafia. Su novio, Nichols, era un correo que se encargaba de recoger la recaudación de los negocios y llevarla a donde le indicaban. Han estado planeando este golpe dos años y medio. No hay marcha atrás «Una cosa como esta es imperdonable. Como en cualquier otro negocio, excepto que tú sabes lo que ellos harán a quienes les traicionen».

Vivian acaba alojándose en el motel de Nichols y Bess, quien inmediatamente comienza a desconfiar de Vivian. Irá incrementándose la tensión. Por un lado, Nichols no puede decir a Bess quién es Vivian, pero ha de interactuar con ella para lograr que salga del motel con el dinero y le dé su parte para saldar sus deudas. Por otro lado, la mafia ha enviado un asesino a dar con los traidores y recuperar el dinero. Por si fuera poco, la policía investiga a los ocupantes del vehículo accidentado y que se dieron a la fuga… Los personajes quedarán atrapados dentro del motel y de las mentiras que irán contando para intentar ganar tiempo y un pasaje para la libertad en forma de maletín con un echarpe rojo, a modo de cierre.

Fuentes

(*)Retour vers David Goodis de Philippe Garnier Ed. Table Ronde (2016)

Front criminel. Une histoire du polar américain de 1919 à nous jours de Benoît Tadié Ed. PUF (2018) 

Dictionnaire des littératures policières sous la direction de Claude Mesplède – Edit. Joseph K (2007)

 

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