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Tercera novela de Lorenzo Lunar, la primera con Leo Martín y mención especial en La Semana Negra de Gijón, premio de la crítica NOVELPOL y Brigada 21 en 2003. No es para menos. Lorenzo Lunar con la serie de Leo Martín se pondrá a la altura del Mario Conde de Leonardo Padura, no solo con un estilo propio sino con un radio de acción mucho más reducido,concentrado: el barrio de Santa Clara. Un microcosmos humano y social de Cuba.

“Que en vez de infierno encuentres gloria” es una novela corta que comienza con una descripción que se convertirá en un leitmotiv en sus siguientes obras (todas con títulos de canciones, ver la entrada «La vida es un tango»):

«Vivir en este barrio le ronca los cojones. Uno nace, crece y echa la vida en este barrio para, cada día que pasa, quedar más convencido de que vivir en este barrio le ronca los cojones. El barrio es un monstruo, como dice mi socio El Puchy. El barrio te machuca, te trajina, te educa, te empuja, te arrastra, te levanta, te tira en el suelo y te pisotea. El barrio te hace un hombre o un traste»

La historia transcurre en solo veinticuatro horas. En menos de ciento veinte páginas el protagonista, Leo Martín, el jefe de sector de la policía «en el mismo barrio donde nací hace treinta y cinco años» es el encargado de investigar el asesinato de «el viejo Cundo», un conocido suyo y que no le hacía mal a nadie. Sin embargo, «en el barrio se puede matar a un hombre por cosas tan simples como un cigarro, un trago de ron o una discusión de pelota. Cualquier cosa puede valer la vida de un hombre en el barrio». El crimen de «el viejo Cundo» no puede quedar impune, más aún cuando todas las sospechas apuntan hacia el desparecido Pepe la Vaca, antiguo compañero y amigo de Leo Martín. Él sabe que no ha podido ser él, pero ha de probar su inocencia y encontrar al verdadero culpable. Por ello, aunque «en el barrio siempre ha sido mejor no remover la mierda», irá casa por casa recurriendo a todos aquellos que le deben favores o a quienes les puede recordar las ilegalidades ante las que él ha mirado para otro lado. Por ejemplo, Papítico robó, sacrificó un caballo y vendió la carne. Fue sentenciado a más de veinte años de prisión, su madre, Pura, asmática fue cómplice en la venta de la carne, pero no fue juzgada gracias a Leo Martín.

En sus indagaciones, se cruzará con el Rey del Brillo que llegó a ser director del INRA, pedirá ayuda a vecinos y amigos, a quienes conoceremos a través de retazos de su biografía ampliando la visión de la sociedad cubana.

Las sospechas de Leo Martín se concentrarán en Chago el Buey y su negocio de «La Bolita». «La Bolita» es una lotería que se premia por el mismo número de la de Miami. El ganador por cada peso que apueste se lleva sesenta». «La Bolita», lo mismo que la prostitución, el desempleo, la droga y otras formas de corrupción fue abolida por decreto con el triunfo de La Revolución, pero vino a retoñar con creces con el Período Especial». Supuestamente la víctima podría estar trabajando a su servicio en el negocio, pero las conexiones de Chago el Buey le convertirán en casi intocable.

Leo Martín es un antihéroe. Se mueve entre la confianza y la fidelidad que le debe a sus amigos y lo que le exige el uniforme que viste. Su vida personal es un desastre: se ha separado de su mujer, su hija Yanet «quiere más a su padrastro que a mí» y se siente y es consciente de su soledad, aunque encuentre algo parecido al amor. Su prosa es lapidaria, musical, poética y descarnada.

Lorenzo Lunar arroja una mirada crítica de la sociedad y no duda en señalar las contradicciones del régimen comunista. Por ejemplo, el mote del principal sospechoso, Pepe la Vaca, «se lo ganó porque era el gordito del grupo. Pepe era la prueba definitiva de que en el barrio un muchacho puede engordar sin necesidad de comida: solo tiene que aprender a tomarse un cacharro de agua como sustituto del desayuno, almuerzo y comida y otro más al acostarse». Al final en su barrio, como en la vida, cada uno busca la forma de mejorar sus condiciones, algunos no siempre por el camino recto. De igual forma, Leo Martín intentará hacer justicia, como puede o hasta donde le dejan.

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